Aquella esperanza que no se destruye

[Toda actuación seria y recta del hombre es esperanza en acto.

Lo es ante todo en el sentido de que así tratamos de llevar adelante nuestras esperanzas, más grandes o más pequeñas;

solucionar éste o aquel otro cometido importante para el porvenir de nuestra vida:

colaborar con nuestro esfuerzo para que el mundo llegue a ser un poco más luminoso y humano,

y se abran así también las puertas hacia el futuro.

Pero el esfuerzo cotidiano por continuar nuestra vida y por el futuro de todos nos cansa o se convierte en fanatismo,

si no está iluminado por la luz de aquella esperanza más grande que no puede ser destruida

ni siquiera por frustraciones en lo pequeño

ni por el fracaso en los acontecimientos de importancia histórica… ]:

[Benedicto XVI / Sape salvi 35]:

http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html

(Transcrito por Montserrat Guixer Font / Diario publicado: “La fe recibida” / Spain)

 

 

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