Dar cuentas

Hombre, mujer, tanto si lo crees como si no,

en su momento, y en otra dimensión, serás juzgado:

por tus pecados, arrepentimientos, actos, disposiciones del corazón;

o sea, aquello  que pasa a menudo desapercibido,

pero que resulta esencial para una forma de vida u otra.

Vida que se te ha donado, como don,

pero de la que no eres propietario,

sino sólo administrador o responsable de ella.

Y por tanto dador de cuentas.

(Reflexión / Montserrat Guixer Font / Diario publicado: “La fe recibida” / Spain)

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